sábado, 29 de noviembre de 2008

1. Tiempo de espera.

2. Tiempo de salvación

3. Tiempo de escucha.

4. Tiempo de esperanza.

5. Tiempo de meditación.

6. Tiempo de oración.

7. Tiempo de profecía.

8. Tiempo de novedad.

9. Tiempo de la Palabra cumplida.

10Tiempo de venida y acogida

lunes, 24 de noviembre de 2008

Solemnidad de Jesucristo, Rey del universo

El responde a la sed de justicia

Meditación Juicio Final sobre el Evangelio

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 21 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. - predicador de la Casa Pontificia -, a la liturgia del domingo próximo, 23 de noviembre, solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.

XXXIV Domingo del tiempo ordinario

"Serán congregadas ante él todas las naciones"

El Evangelio del último domingo del año litúrgico, solemnidad de Cristo Rey, nos hace asistir al acto concluyente de la historia humana : el juicio universal: "Cuando el Hijo del hombre venga en u gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas ante él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a la derecha y los cabritos a su izquierda".

El primer mensaje contenido en este evangelio no el la forma o el resultado del juicio, sino el hecho de que habrá un juicio, que el mundo no viene de la casualidad y no acabará por casualidad. Ha comenzado con una palabra: "Que exista la luz... hagamos al hombre" y terminará con una palabra: "Venid, benditos... Apartaos de mí, malditos". En su principio y en su final está la decisión de una mente inteligente y de una voluntad soberana.

Este comienzo de milenio se caracteriza por una encendida discusión sobre creacionismo y evolucionismo. Reducida a lo esencial, la disputa opone a quienes, aludiendo --no siempre con razón-- a Darwin, creen que el mundo es fruto de una evolución ciega, dominada por la selección de las especies, y aquellos que, aun admitiendo una evolución, ven la obra de Dios en el mismo proceso evolutivo.

Hace unos días tuvo lugar en el Vaticano una sesión plenaria de la Academia Pontificia de las Ciencias, con el tema "Miradas científicas en torno a la evolución del universo y de la vida", con la participación de los más importantes científicos de todo el mundo, creyentes y no creyentes, muchos de ellos premio Nobel. En el programa sobre el evangelio que presento en RaiUno, entrevisté a uno de los científicos presentes, el profesor Francis Collins, jefe del grupo de investigación que ha llevado al descubrimiento del genoma humano. Le pregunté: "Si la evolución es cierta, ¿queda aún espacio para Dios?". He aquí su respuesta:

"Darwin tenía razón en formular su teoría según la cual descendemos de un antepasado común y ha habido cambios graduales en el trascurso de largos periodos de tiempo, pero este es el aspecto mecánico de cómo la vida ha llegado al punto de formar este fantástico panorama de diversidad. No responde a la pregunta sobre el por qué existe la vida. Hay aspectos de la humanidad que no son fácilmente explicables, como nuestro sentido moral, el conocimiento del bien y del mal que a veces nos induce a realizar sacrificios que no están dictados por las leyes de la evolución, que nos sugieren preservarnos a nosotros mismos a toda costa. ¿Esta no es quizás una prueba que nos indica que Dios existe?".

Le pregunté también al profesor Collins si antes había creído en Dios o en Jesucristo. Me respondió: "Hasta los veinticinco años fui ateo, no tenía una preparación religiosa, era un científico que reducía casi todo a ecuaciones y leyes de la física. Pero como médico empecé a mirar a la gente que tenía que afrontar el problema de la vida y de la muerte, y esto me hizo pensar que mi ateísmo no era una idea enraizada. Empecé a leer textos sobre las argumentaciones racionales de la fe que no conocía. En primer lugar, llegué a la convicción de que el ateísmo era la alternativa menos aceptable, y poco a poco llegué a la conclusión de que debe existir un Dios que ha creado todo esto, pero no sabía cómo era este Dios. Esto me movió a llevar a cabo una búsqueda para descubrir cuál era la naturaleza de Dios, y la encontré en la Biblia y en la persona de Jesús. Tras dos años de búsqueda me di cuenta de que no era razonable oponer resistencia, y me he convertido en un seguidor de Jesús".

Un gran autor del evolucionismo ateo de nuestros días es el inglés Richard Dawkins, autor del libro "God Delusion", La desilusión de Dios . Está promoviendo una campaña publicitaria que propone colocar en los autobuses de las ciudades inglesas esta inscripción:

Hace unos días tuvo lugar en el Vaticano una sesión plenaria de la Academia Pontificia de las Ciencias, con el tema "Miradas científicas en torno a la evolución del universo y de la vida", con la participación de los más importantes científicos de todo el mundo, creyentes y no creyentes, muchos de ellos premio Nobel. En el programa sobre el evangelio que presento en RaiUno, entrevisté a uno de los científicos presentes, el profesor Francis Collins, jefe del grupo de investigación que ha llevado al descubrimiento del genoma humano. Le pregunté: "Si la evolución es cierta, ¿queda aún espacio para Dios?". He aquí su respuesta:

"Darwin tenía razón en formular su teoría según la cual descendemos de un antepasado común y ha habido cambios graduales en el trascurso de largos periodos de tiempo, pero este es el aspecto mecánico de cómo la vida ha llegado al punto de formar este fantástico panorama de diversidad. No responde a la pregunta sobre el por qué existe la vida. Hay aspectos de la humanidad que no son fácilmente explicables, como nuestro sentido moral, el conocimiento del bien y del mal que a veces nos induce a realizar sacrificios que no están dictados por las leyes de la evolución, que nos sugieren preservarnos a nosotros mismos a toda costa. ¿Esta no es quizás una prueba que nos indica que Dios existe?".

Le pregunté también al profesor Collins si antes había creído en Dios o en Jesucristo. Me respondió: "Hasta los veinticinco años fui ateo, no tenía una preparación religiosa, era un científico que reducía casi todo a ecuaciones y leyes de la física. Pero como médico empecé a mirar a la gente que tenía que afrontar el problema de la vida y de la muerte, y esto me hizo pensar que mi ateísmo no era una idea enraizada. Empecé a leer textos sobre las argumentaciones racionales de la fe que no conocía. En primer lugar, llegué a la convicción de que el ateísmo era la alternativa menos aceptable, y poco a poco llegué a la conclusión de que debe existir un Dios que ha creado todo esto, pero no sabía cómo era este Dios. Esto me movió a llevar a cabo una búsqueda para descubrir cuál era la naturaleza de Dios, y la encontré en la Biblia y en la persona de Jesús. Tras dos años de búsqueda me di cuenta de que no era razonable oponer resistencia, y me he convertido en un seguidor de Jesús".

Un gran autor del evolucionismo ateo de nuestros días es el inglés Richard Dawkins, autor del libro "God Delusion", La desilusión de Dios . Está promoviendo una campaña publicitaria que propone colocar en los autobuses de las ciudades inglesas esta inscripción:

sábado, 22 de noviembre de 2008

DOMINGO DE JECRISTO REY DEL UNIVERSO

(Fiesta de Santa Cecilia, patrona del Conservatorio de música en la parroquia)

Ideas para la homilía

Nos quitaron la Fábrica de Armas, pero que no nos quiten las musas musicales.

Me decía un compañero hace años: “el día en que dejes la música, estás perdido”.

Me decía un compañero recientemente, aludiendo a mi hobby, que es la música, sigue por ese camino.

Cuando mejoré de una penosa enfermedad, enseguida recurrí a la música. Con la música me sucede lo siguiente: unas veces creo y otras me recreo.

Que es de poca calidad lo que creo, vale. Pero a mi me abastece y a alguien más también.

* Termina el año. En el ciclo que hoy concluye se define bastante bien en que consiste esta calificación de Cristo y la entraña misma de su Reino.

* Elegir como rey a Cristo es peligroso, exige asumir su vida, sus directrices (Evangelio) y, por supuesto su destino. Significa lavar los pies, mancharse las manos, comer con pecadores. Obedecer al Padre, dar la vida.

DOMINGO DE CRISTO REY

· Jesucristo funda la Iglesia en función de extender el Reino de Dios.

· Partamos de la idea de que Dios es Trinidad y es amor

Ciento veintidós veces aparece en el Evangelio la palabra "Reino de Dios", noventa de ellas en boca de Jesús. Y hoy sabemos que el tema del Reino es ciertamente prepascual, que pertenece a las palabras mismísimas del Jesús histórico. El dato que tenemos más asegurado de la historia de Jesús es que su vida y predicación estuvieron centrados en el Reino de Dios.

Como dice Saint-Exupéry, «lo esencial es invisible a los ojos» y queda oculto para quienes no saben amar gratis.

* Para explicar en que consiste el Reino de Dios, partimos del amor. Decía la madre Teresa de Calcuta: “El amor debe ser para todos tan connatural como el respirar”

En este Evangelio, Cristo se identifica con CRISTO,

no tienes manos,
Tienes sólo nuestras manos
Para construir un mundo nuevo donde habite la justicia.

CRISTO, no tienes pies,
Tienes sólo nuestros pies
Para poner en marcha a los oprimidos por el camino de la libertad.

CRISTO, no tienes labios,
Tienes sólo nuestros labios
Para proclamar a los pobres la Buena Nueva de la libertad.

QUIEN NO HA DESCUBIERTO AL OTRO COMO HERMANO, NO HA DESCUBIERTO DÓNDE VERDADERAMENTE ESTÁ DIOS.

* Con que fuerza hace casi medio siglo se oía “Cristianos por el socialismo”, y hoy con no menos convicción, no con palabras, sino con obras, debería oírse “Socialistas por el Cristianismo”, personas llevadas no por ideologías, sino por la convicción de optar por Dios y por los más necesitados

* 1.- A nosotros nos ha tocado vivir en un siglo de avance en la ciencia y en la técnica, lo cual no significa que con ello haya desaparecido el hambre y la miseria de este mundo nuestro. Los países desarrollados gritan hoy por la situación de crisis que están viviendo y parece ser que toda la preocupación de los que ostentan el poder, es dar mucho dinero a los bancos. La verdad es que los países del tercer mundo viven permanentemente en crisis, en miseria y hambre y para estos países no hay reuniones urgentes para solucionar sus problemas permanentes.
Hemos tenido grandes conquistas, es verdad, en el saber humano y científico; pero aún estamos en retroceso en lo que respecta al amor y la solidaridad.
Lo que hoy priva entre nosotros es el egoísmo, la idolatría al yo, la insolidaridad, el sálvese quien pueda, el buscar sólo lo que a nosotros nos beneficia olvidándonos de las penas de los demás. Sin embargo:
- Dios no nos ha creado para ser unos perfectos robots sin sentimientos humanos algunos.
- Dios ha puesto en cada uno de nosotros un corazón, capaz de tener sensibilidad y mirar al otro con los ojos del amor.
- Dios no nos ha creado como máquinas frías; somos, ante todo, corazón; por eso, una vida sin amor no es vida y un amor sin solidaridad es un falso amor.
Decía Teresa de Calcuta: “El amor debe ser para todos tan natural como el respirar.”
Se cuenta que un maestro y sabio hindú preguntó un día a sus discípulos, si sabían cuándo se acababa la noche y empezaba el día.
Uno de ellos dijo: “maestro, cuando ves a un animal a distancia y puedes distinguir si es una vaca o un caballo”.
“No”, le dijo el maestro.
Otro discípulo le dijo: “Maestro, cuando miras a un árbol a lo lejos y puedes distinguir si es una higuera o un naranjo”.
“Tampoco”, le respondió el maestro.
“Está bien, le dijeron los discípulos, dínoslo tú.”
El maestro les respondió: “Cuando miras a un hombre a su rostro y reconoces en él a tu hermano; cuando miras a la cara de una mujer y reconoces en ella a tu hermana. Si no eres capaz de esto, sea la hora que sea, siempre será de noche para ti”.
Y es que sólo nuestra vida estará llena de luz a través del amor y la solidaridad con el hermano y el hermano más necesitado. SIN AMOR VIVIMOS A OSCURAS.
Decía el poeta Buero Vallejo:
“Sólo quien ve la belleza del mundo,
puede comprender lo intolerable de su dolor.”

* 2.- En el evangelio que acabamos de escuchar, Jesús nos dice muy claramente:
- Que el sentido de la vida humana está en la fraternidad, en el amor.
- Que la fraternidad y el amor son una mentira, si no llegan a la realidad concreta:
+ dando de comer al hambriento,
+ Vistiendo al desnudo,
+ Auxiliando a quien lo necesita,
+ Llorando con el que llora…
- Que todos tenemos un juicio pendiente con Dios y en ese juicio tendremos que responder sobre lo que hemos hecho con el amor, con el hermano excluido de los bienes de la sociedad.
Como decía San Juan de la Cruz resumiendo en pocas palabras el evangelio de hoy (Mat.25,31-46): “En el atardecer seremos juzgados en razón del amor.”
Ideas para los músicos


Hay un dicho quidquid movetur,

vel a pecunia movetur

Vel causa vanitatis movetur

Vel alia similiter

Esto no sirve par los músicos

Francisco Martínez de la Rosa
Aquí enterraron de balde
por no hallarle una peseta...
-No sigas, era poeta

Con músicas y con danzas

No se alimentan las panzas

Un año más de alegría,

de música y poesía,

tengo la suerte de hallar

en esta parroquia mía,

que hoy pretende resaltar,

y honrar a Santa Cecilia

Trabajar como acto de servicio al prójimo

La Música anima

La música relaja

La música cura

La música distrae

La música recrea

La música amansa las fieras (dicho popular)

La música es lenitivo del dolor

La música suscita pensamientos

No hay ningún músico malo. La excepción confirma la regla.

Dios la da gratis, démosla gratis

El que tiene estética está en contra del desorden

La música fomenta el amor

La música eleva

La música enfervoriza

La música es alegría y expresión de alegría


*Cada uno pone al servicio de los demás los talentos que Dios le dió

lunes, 17 de noviembre de 2008

IDEAA PARA LA HOMILIA DEL DOMINGO 32 DE 2008

XXXIII Domingo del tiempo ordinario

(Ideas para la homilía)


La parábola de los talentos


La metáfora se usa para hablar de actores, cantantes, cómicos... El uso no es del todo equivocado, pero sí secundario.

Jesús no pretendía hablar de la obligación de desarrollar las dotes naturales de cada uno, sino de hacer fructificar los dones espirituales recibidos de él. A desarrollar las dotes naturales, ya nos empuja la naturaleza, la ambición, la sed de ganancia. A veces, al contrario, es necesario poner freno a esta tendencia de hacer valer los talentos propios porque puede convertirse fácilmente en afán por hacer carrera y por imponerse a los demás.

Los talentos de los que habla Jesús son la Palabra de Dios, la fe, en una palabra, el reino que ha anunciado. En este sentido la parábola de los talentos conecta con la del sembrador. A la suerte diversa de la semilla que él ha echado -que en algunos casos produce el sesenta por ciento, en otros en cambio se queda entre las espinas, o se lo comen los pájaros del cielo-, corresponde aquí la diferente ganancia realizada con los talentos.

Los talentos son, para nosotros cristianos de hoy, la fe y los sacramentos que hemos recibido.

La palabra nos obliga a hacer un examen de conciencia: ¿qué uso estamos haciendo de estos talentos? ¿Nos parecemos al siervo que los hace fructificar o al que los entierra? Para muchos el propio bautismo es verdaderamente un talento enterrado. Yo lo comparo a un paquete regalo que uno ha recibido por Navidad y que ha sido olvidado en un rincón, sin haberlo nunca abierto o tirado.

Los frutos de los talentos naturales acaban con nosotros, o como mucho pasan a los herederos; los frutos de los talentos espirituales nos siguen a la vida eterna y un día nos valdrán la aprobación del Juez divino: "Bien, siervo bueno y fiel, has sido fiel en lo poco, te daré autoridad sobre lo mucho: toma parte en el gozo de tu señor".

Nuestro deber humano y cristiano no es solo desarrollar nuestros talentos naturales y espirituales, sino también de ayudar a los demás a desarrollar los suyos. En el mundo moderno existe una profesión que se llama, en inglés, talent-scout, descubridor de talentos. Son personas que saben encontrar talentos ocultos -de pintor, de cantante, de actor, de jugador de fútbol- y les ayudan a cultivar su talento y a encontrar un patrocinador. No lo hacen gratis, naturalmente, ni por amor al arte, sino para tener un porcentaje en sus ganancias, una vez que se han afirmado.

El Evangelio nos invita a todos a ser talent-scouts, "descubridores de talentos", pero no por amor a la ganancia sino para ayudar a quienes no tienen la posibilidad de afirmarse por sí mismos. La humanidad debe algunos de sus mejores genios o artistas al altruismo de una persona amiga que ha creído en ellos y les ha animado, cuando nadie creía en ellos. Un caso ejemplar que me viene a la mente es el de Theo Van Gogh, que sostuvo toda la vida, económica y moralmente, a su hermano Vincent, cuando nadie creía en él y no lograba vender ninguno de sus cuadros. Entre ellos se intercambiaron más de seiscientas cartas, que son un documento de altísima humanidad y espiritualidad. Sin él no tendríamos hoy esos cuadros que todos amamos y admiramos.

La primera lectura del domingo nos invita a detenernos en un talento en particular, que es al mismo tiempo natural y espiritual: el talento de la femineidad, el talento de ser mujer. Contiene de hecho el conocido elogio de la mujer que comienza con las palabras: "Una mujer completa, ¿quién la encontrará?". Este elogio, tan bello, tiene un defecto, que no depende obviamente de la Biblia sino de la época en la que fue escrito y de la cultura que refleja. Si uno se fija, descubre que este talento está enteramente en función del hombre. Su conclusión es: bendito el hombre que tiene una mujer así. Ella le teje hermosos vestidos, honra a su casa, le permite caminar con la cabeza alta entre sus amigos. No creo que las mujeres sean hoy entusiastas de este elogio.

Dejando aparte este límite, quisiera subrayar la actualidad de este elogio de la mujer. Desde todas partes surge la exigencia de dar más espacio a la mujer, de valorar el genio femenino. Nosotros no creemos que "el eterno femenino nos salvará". La experiencia cotidiana muestra que la mujer puede "elevarnos a lo alto, pero también puede precipitarnos hacia abajo. También ella necesita ser salvada por Cristo. Pero es cierto que, una vez redimida por él y "liberada", en el plano humano, de las antiguas sujeciones, ella puede contribuir a salvar nuestra sociedad de algunos males inveterados que la amenazan: violencia, voluntad de poder, aridez espiritual, desprecio por la vida...

Después de tantas épocas que han tomado el nombre del hombre -la era del homo erectus, homo faber, hasta el homo sapiens, de hoy-, hay que augurar que se abra finalmente, para la humanidad entera, una era de la mujer: una era del corazón, de la ternura, de la compasión. Ha sido el culto a la Virgen el que ha inspirado, en los siglos pasados, el respeto por la mujer y su idealización en buena parte de la literatura y del arte. También la mujer de hoy puede mirarla a ella como modelo, amiga y aliada a la hora de defender su propia dignidad y el talento de ser mujer.


MUCHO MAS QUE CONSERVAR Escondí tu talento.

En poco tiempo hemos visto hundirse entre nosotros ideales sociales y religiosos que sólo hace unos años despertaban la generosidad y entrega de hombres y mujeres. Las nuevas generaciones difícilmente encuentran causas nobles por las que merezca la pena luchar. Mejor es vivir el presente intensamente exprimiéndole el máximo placer.

Al mismo tiempo, valores tan importantes como la familia, la autoridad, la tradición, el magisterio de la iglesia, han quedado oscurecidos o se han debilitado profundamente en la conciencia de muchos.

El relativismo que es acedia, tristeza espiritual y desesperanza lleva a cometer barbaridades como la legalización de la eutanasia activa que es eliminar la vida de un hombre o una mujer mediante una rápida actuación directamente letal. Esto no tiene nada que ver con los cuidados paliativos o el evitar el encarnizamiento terapéutico.

El desconcierto se ha hecho todavía mayor al caer por los suelos normas concretas de comportamiento y leyes de conducta que hace unos años eran todavía intocables. La crisis ha provocado en muchos una sensación de vértigo, vacío y desorientación. No pocos se preguntan con inquietud: ¿Ha cambiado la moral? ¿Ya no hay pecado? ¿Hemos vivido equivocados hasta ahora? ¿Cuándo volverán de nuevo los tiempos pasados? No es de extrañar la reacción de muchos que se defienden instalándose íntegramente en el pasado, cerrándose a toda novedad y gastando casi todas sus energías en «conservar intacta la moral de siempre».

Sin embargo, la sorpresa del «tercer siervo» de la parábola, condenado solamente por preocuparse de «conservar el talento» sin arriesgar nada más, nos recuerda que seguir a Jesús es mucho más que conservar intacta nuestra moralidad frente a todo y frente a todos.

La moral cristiana no consiste en conservar fielmente la herencia que hemos recibido del pasado, sino en buscar, movidos por el Espíritu de Jesús, cómo ser más humanos precisamente en el mundo de hoy.

Las leyes son necesarias. Nos indican la dirección en que hemos de buscar y nos señalan los límites que no debemos franquear. Pero sería una equivocación pensar que estamos respondiendo a las exigencias profundas de Dios sólo porque nos mantenemos íntegros en el cumplimiento de unas leyes.

Ser creyente es algo mucho más grande y apasionante que enterrar nuestra vida en unas leyes para conservarla segura.

El seguimiento a Jesús es siempre llamada a buscar y crear una humanidad nueva y siempre mejor. Por eso mismo, seguir a Jesús es riesgo más que seguridad. Exigencia fecunda más que cumplimiento estéril. Urgencia de amor más que satisfacción del deber cumplido.

La pereza que condena el Señor no consiste en no hacer nada, sino en hacer mucho para que nada cambie.

El aguilucho del corral

Obama

La chica de la primera comunión

Iglesia diocesana: Ayudadnos para que podamos ayudar.